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8 mar 2008

Una nueva habitante


"Sí alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…" ¡Pero si el cordero se la come, para él es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! ¿Y esto no es importante?"
El Principito - Antoine Saint Exupéry

Hoy 8 de Marzo de 2008, cuando fui a buscar un regalo para la mamá de Flavia, encontré en una parada de bus una planta dentro de una bolsa plástica del mercadona. Era una de estas plantas que tienen la mala suerte de tornarse rojas y verdes justo en temporada de navidad.

Al parecer su dueño había prescindido de ella ahora que el invierno ha terminado y la puso junto al paradero de buses, sedienta y abandonada al frío viento de marzo. Debo admitir ahora que esta es una planta fea y desdichada; y que pasé junto a ella sin mayor reparo. No voy a adularme diciendo que soy un defensor de los derechos de las plantas o un romántico ambientalista. Lo que me movió a recogerla fue la camaradería que sentí de su parte al encontrarla lejos de lo suyo. Al igual que ella, yo soy un huérfano circunstancial, ambos estamos lejos de nuestro hábitat debido a las razones que rigen al mundo.

Así que la tomé y la traje a mi piso, le puse un poco de agua y ahora descansa en el balcón de mi habitación. Mi gran preocupación ahora es cómo voy a hacer cuando viaje a Sao Paulo. ¿Habrá algún amigo que cuide de ella? ¿ó tendré que ingeniar algún dispositivo automático de riego?
Ya les contaré cómo avanza la salud de mi nueva compañera de piso.

19 nov 2007

Sintiendo el Peso del Odio

Muchos españoles imaginan Colombia como un verdadero campo de batalla, un lugar donde la guerra no da tregua y el silbar de las balas y el estallido de los cañones son la diaria rutina de cada colombiano. Otros creen que es el edén de los narcotraficantes y cualquier decisión debe tomarse bajo la aprobación del gran capo del cartel. Un western latinoamericano o una palestina sudaca, son imagenes que se juntan y se mezclan para crear el imaginario de Colombia para quienes no conocen ni quieren conocer Colombia.

Lo que no imaginan los españoles es que un colombiano pueda sentir temor en un país primer mundista, con estado de derecho y garantías democráticas de las que no goza en su país. Lo que no imaginan los españoles es que un colombiano, a pesar de haber vivido duras experiencias de una inclemente violencia fundada en la pobreza, en la corrupción y el narcotráfico, no esté acostumbrado a vivir con el odio.

Me refiero al odio irracional que ha llevado a los crecientes ataques a inmigrantes en España. ¿A qué se debe? ¿por qué lo hacen? Buscando en los carteles callejeros, páginas web y revistas de los partidos políticos y grupos de ultra derecha que reivindican y acrecientan este odio anti-inmigrante, logré entender un poco el discurso y las razones que los impulsan. Entre una gran cantidad de demagogia patriótica y nacionalista logré rescatar tres de sus principales argumentos: El terrorismo, la seguridad ciudadana y la seguridad social.

La verdad es que no sería difícil desmentir uno a uno estos argumentos, pero solo basta con pensar ¿a quién conviene todo este desorden? Pienso en el omnipresente poder económico, el que saca el mejor partido de la mayor miseria. Y me pregunto, ¿por qué entonces los grupos anti-inmigrantes no se enfilan en contra de las empresas que explotan a los inmigrantes y los responsables de una inmigración "desmedida"? La respuesta es inmediata, porque estos pequeños grupos de poder prefieren culpar a los inmigrantes antes que señalar a los peces gordos. Es más fácil tildar de terrorista a un musulmán excluido o de esquirol a un latinoamericano explotado, que confrontar las verdaderas causas de una terrible injusticia.

12 nov 2006

Diario Mediterraneo 01

Ya han pasado dos semanas desde mi llegada a España, y aunque no ha sido fácil puedo decir que todo ha salido de la mejor manera. La gente aquí es de excelente trato y muy amable, eso hace que la distancia y la ausencia sean más llevaderas.

Hace quince días salí de París hacia España. Al llegar a Barcelona tomé el tren que me llevaba a la estación del metro y de ahí hacia la estación Verdaguer. Al bajar del metro caminé unas cuantas cuadras hasta la estación de una paisana, Alejandra. Ella y su novio (J. Paul) me recibieron en un lindísimo apartamento de estudiantes en un barrio antiguo de la ciudad. Ese mismo día salimos a comer Tapas y Fideuá (no se si se escribe así, pero es una paella donde se utilizan fideos en vez de arroz). A la noche hablé un poco con la compañera de cuarto de Aleja, una polaca que al igual que yo había migrado a España buscando terminar su doctorado. Cambiamos impresiones y a ambos nos sorprendió ver que a pesar de las diferencias... no eramos tan diferentes ;)

A la mañana Aleja, su novio y yo desayunamos en un lindísimo café cerca a su piso: Croissant con jugo de naranja... mi estomago pedía recalentado o tamal con chocolate, pero las condiciones geográficas hacian esto algo imposible. Al terminar nos despedimos y yo tomé el tren a Valencia. Al otro lado del pasillo del tren había una típica familia española, primer choque cultural:

-"Y que coño..."
-"Me cago en la..."
etc...

Si yo a los quince años le dijera a mi mama una de esas frases seguro ahora tendría dientes postizos ;)


Quitando el soundtrack de madrazos y coñazos que rodeaba la escena, me dedico a mirar el panorama. Es un paisaje seco, típico mediterraneo, donde crecen algunas hierbas pero nunca un prado, donde la tierra (siendo regada y arada) es muy fertil para los cítricos y algunos vegetales. Empiezo a extrañar el verdor y la riqueza de mi tierra... por qué esta gente es más rica que nosotros? es una pregunta que no paro de hacer... no es tan fácil la respuesta.

Otra cosa que extraño mucho es el contacto físico, me he dado cuenta que los colombianos somos muy dados a eso. Acá uno solo se da la mano cuando se conoce (con las mujeres es un besito en cada mejilla) y después de eso, ocasionalmente una palmadita en la espalda. En cambio en Colombia uno se saluda y hasta se abraza cada vez que se encuentra con un amigo. No creería que esto me fuera a hacer tanta falta pero hoy siento que lo extraño más que cualquier otra cosa de mi tierra.

La primera impresión de Valencia fue en la lindísima estación de tren, se hace mi amiga y es dsde ya un puerto de alegres partidas y regresos. Desde ahí he salido a conocer pueblos bellísimos como Puçol, Sagunt ó Benicasel.

La llegada a Valencia fue bastante fácil, los profesores estuvieron muy atentos a lo que yo necesitara y además la ciudad es fácil de manejar. En unos pocos días ya me había convertido en el amo y señor del metro y el tranvía. Los días siguientes fueron de mucho movimiento, de correr por todos lados y al mismo tiempo ir conociendo la ciudad.

Hace unos días conocí a Lorena, paisana Cartagense que a través de engaños fue atraída a este país para trabajar como prostituta. A diferencia de una gran mayoría, esta chica tuvo la suerte de escapar de su proxeneta y ahora tiene una linda niña con un hombre español que le quiere y le respeta. Y hoy justamente conocí a Humberto, paisa de Medellín, que llegó hace 15 días a España. Humberto, conductor de bus, pagó 21 millones de pesos (7 mil euros) en papeleos y pasajes de un prestamo que había sacado para comprar su casa. Todo esto para darse cuenta que el mundo que le esperaba en la vieja europa no era tan bueno, la verdadera propuesta que le había hecho un antiguo amigo del barrio era la de trabajar de Jíbaro en las calles de Madrid. A esto Humberto se negó y logro escapar, hoy se encuentra perdido y desempleado andando los caminos de España buscando un trabajo digno para poder mandar a sus cuatro hijos. Con Humberto compartimos un bocadillo (emparedado) y una cerveza con la promesa de volver a encontrarnos, él con un trabajo y yo con una habitación donde vivir. Y justo después de despedirme de Humberto tomo un teléfono y llamo para ver un piso, llego al lugar y es un apartamento hermoso con una linda vista, acorde a mi presupuesto... solo espero que Humberto haya tenido la misma suerte que yo.

Es difícil partir tan lejos de tu tierra, tus amigos y tu familia. Sé que esto que estoy viviendo es una gran oportunidad y un sueño que había ansiado por mucho tiempo. Pero al mismo tiempo no logro comprender por qué no puedo realizar mis sueños cerca a los mios, por qué mi país no me ofrece oportunidades como a la gente de aquí?

Les quiero y extraño mucho!

6 nov 2006

Adios al Otoño

Mi camino recorrido